101 km Legión, con diabetes se puede

Tras meses preparando los 101 km de la Legión y de años esperando este día, llegó el 13 de Mayo de 2017, día en el que se cumplía uno de mis sueños de toda la vida y día en el que quería demostrar que con diabetes se puede.

Los 101 km de la Legión es el reto que había marcado este 2017, aunque realmente es el reto de mi vida. Habrá seguramente y espero más ediciones de esta magnífica prueba en las que espero y deseo poder estar, y habrá muchas otras carreras en las que desde luego participaré, cada una de ellas con sus peculiaridades y todas distintas, pero esta carrera era la que iba a significar, al menos para mí, el final de una exclusión, la exclusión que por ser diabético te impide poder ingresar en las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Trabajos que aunque por desgracia aun en muchos sectores de la sociedad siguen estando peor vistos, seguramente por el desconocimiento, para muchos otros es el sueño desde niños. Un sueño que se desaparece el día que te diagnostican la temida palabra diabetes. Es por eso que esta no era una carrera más, el principal significado de la misma era la de demostrarme a mí, pero sobre todo, al resto de la gente y si puede ser, a las instituciones, que con diabetes se puede. Que ni el calor, ni la lluvia, ni la noche, ni el cansancio, han podido impedir que este que os escribe haya podido completar la XX edición de esta prueba en un tiempo de 16horas y 10 minutos, y por qué no decirlo, estoy feliz.

En Enero de este año fue cuando comenzó todo, pues tras años intentando conseguir dorsal, siempre me quedaba fuera y casualidades de la vida, el año que me pillaba peor preparar la carrera, pues estoy opositando para Justicia…, me toca la perra gorda. Pero desde ese mismo día en el que estaba oficialmente inscrito…, lo tuve claro y no iba a perder la oportunidad de completar esa página tan importante de la historia de mi vida. Así pues, desde el día siguiente a conseguir dorsal, mi día a día solamente era estudiar, correr, mi familia y sobre todo María, mi pareja, persona con la que he vivido este momento tan especial.

Es por eso que tras meses de entrenamientos y testando materiales, geles, medicinas, pues nadie debería afrontar este tipo de pruebas sin llevar todo bien preparado y calculado, pues son muchas horas de carrera y si improvisas, es muy fácil equivocarse, y si en cualquier persona supondría la retirada, si además padeces diabetes, podría conllevar un susto con quizás consecuencias críticas. Así que como decía, tras meses de entrenos llegó la fecha.

El viernes 12 pusimos rumbo a Ronda desde Madrid, dispuestos a cumplir nuestro sueño y a completar uno de los retos de la campaña “365 con diabetes”. Tras dejar todos los maletones en casa de Félix, nos fuimos a la retirada de dorsal y a la entrega de las mochilas que la organización te permite dejar, para luego ellos llevártelas a los puntos asignados en carrera, donde así, poder disponer del material que cada uno haya estimado conveniente. En mi caso algo de ropa y sobre todo muchos geles y barritas.

Después nos fuimos a la Alameda, donde un ambientazo nos esperaba y sobre todo la fiesta de la pasta. Cena que organizan los Legionarios para participantes y familiares y donde el ambiente precarrera que se respira es increíble.

El sábado 13 era el gran día. A las 10 salían las MTB y a las 11 los marchadores, es decir, nuestra prueba. Era emocionante ver los miles de participantes que nos congregábamos en el campo de fútbol de Ronda. Cuanta ilusión y cuantas instantáneas grabadas en la retina, y por qué no decirlo, pocas no fueron las lágrimas derramadas por muchos de los asistentes esos momentos previos, entre ellas las mías, pues un sueño se cumplía y abría la puerta a muchos otros por cumplir.

Momentos antes de la carrera tuve la suerte de encontrarme a Candi, ese amigo y vecino, con el que cientos de kms he hecho y que resultó ser mi ángel guardián esta carrera y al que le debo el buen resultado de la misma, pues sin él, se que hubiera sido mucho más difícil afrontar la prueba, pero sus sabios consejos nos llevaron sin errar un momento a lo más deseado, a la meta y a poderme declarar oficialmente cientounero. Muchas gracias Candi.

Durante la carrera tuvimos sol, nubes, lluvia, pero lo cierto es que no hay queja, porque para lo que debe ser otros años…, el tiempo no pudo estar más de nuestro lado. La carrera podría decir que fue totalmente como la había imaginado y el resultado mejor de lo esperado. Aunque como ya he comentado la traía muy bien preparada y no dejé en ningún momento de cuidar mi hidratación, de tomar mis sales, de comer cuando debía y sobre todo, de controlar mi azucar.

Para esta prueba he tenido la suerte de contar con el dispositivo Free Style Libre de Abbot, cortesía de mi endocrino Roberto Domínguez, y que me permitió estar siempre al tanto de mi glucemia y lo mejor de todo, sin tener que parar en ningún momento a controlarla, pues tan solo con acercar el medidor al sensor que llevaba en el brazo, podía ver automaticamente mis niveles y poder anticiparme a todo acontecimiento y como podéis ver, tuve unas glucemias muy buenas, los únicos picos más altos que tuve son los de la salida, fruto de los nervios y de reducir la dosis de humalog para compensar así una pronta bajada de glucemia, y el de la cena, pues tan solo me administré 12 unidades de Tresiba y como podemos ver, gracias al deporte, rapidamente bajé a niveles normales, lo que demuestra la importancia de la actividad física diaria en toda persona con diabetes. En condiciones normales, siempre me administro Humalog antes de cada comida, pero durante la carrera, no fue necesario inyectar ninguna unidad, pues el deporte intenso al que me sometí, me permitió tener unos niveles dentro del rango deseado practicamente en todo el recorrido de la prueba.

En cuanto a la carrera decir que se la recomiendo a todo el mundo que le gusten este tipo de retos, es muy dura, pero muy bonita. La organización es de 10 y el espíritu que se respira de compañerismo y hermanamiento entre los participantes es inigualable, jamás vi nada parecido. Por lo que desde aquí doy las gracias a todo el cuarto Tercio de la Legión por darme la oportunidad de cumplir un sueño y poder demostrar que una persona con diabetes, si está controlada y se esfuerza como el resto, puede hacer todo lo que se proponga, por lo que una vez más puedo decir, que con diabetes se puede.

A parte de agradecer a Candi nuevamente sus consejos, su compañía y su amistad, agradecer a Antonio “el Paraca” y a su hijo, los dos diabéticos también y a su amiga, por ser tan buena gente y por supuesto, agradecer a María, esa persona que me complementa y que hizo más especial si cabe esta carrera. Gracias por aguantar mis entrenos, mis miedos, mis ilusiones, pero sobre todo, gracias por compartir este sueño y por entrar conmigo a meta, y muchas gracias por todo lo que queda por vivir!!!

Para finalizar agradecer también a la Catedrática Margarita Pérez Ruiz de la Universidad Europea, la prueba de esfuerzo me realizaron, pues gracias a ellos, pude hacer la carrera con más garantías y de manera más segura.

 

Publicado el 17 de mayo, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Mis retos | Con las siguientes etiquetas Etiquetas: ,

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